Cabecera Vertical
Terra




 Staff
 Contacto
 Suscripción


Entrevista
GASPAR NOE
El estreno de Irreversible, segundo film del francoargentino, pone nuevamente en pie de guerra a gran parte de la crítica y se propone alterar los nervios de algunos espectadores desafiando los límites de lo soportable. Entre un nihilismo casi adolescente y un realismo que se pretende provocador, su palabra desde Francia.

ampliar foto
+ ampliar imagen
¿Te divierte estar en medio del escándalo?
Gaspar Noé: No llegó a haber un escándalo; hubo una especie de histeria colectiva en Cannes que no pasó a mayores. Se habla de escándalo, pero nunca me prohibieron la entrada a ningún país ni me vino a buscar la policía. Es que cada año en Cannes la gente tiende a excitarse con una o dos películas, y esta vez me tocó a mí. La reacción fue muy intensa porque la manera de promover el film también lo fue. En realidad es muy divertido, y mucho más cuando la gente te insulta de manera estúpida. En los canales de televisión, por ejemplo, cuando me preguntan qué pienso de la gente que me trata de nazi, les digo que son tarados ¿Qué puedo hacer? No voy a responder por cada espectador. Uno hace una película para uno mismo, para sus amigos, para sus padres y para los directores que uno quiere, no para gente que ni saludaría cuando la cruza en la panadería.

La mayoría de los críticos desaprobó tu película.
Los críticos de cine son generalmente gente más intelectual y cerebral que el público normal, y esa gente “cerebral” se ve desbordada por una película que tiene más que ver con una experiencia sensorial: no soportan perder el control. Por eso tampoco toman drogas. A veces también es un placer perder el control de tu cabeza. Además, hay muchos periodistas que comentan la película pero que se fueron a la mitad; entonces sólo hablan de la escena de la violación. Generalmente, los que más se ofenden son los hombres –los dominadores heterosexuales masculinos– y no las mujeres. Es como si se sintieran invadidos intelectualmente, o hasta físicamente… Quizá se identifican con Mónica (Bellucci).

Entre algunas citas que aparecen en tu película, “El tiempo lo destruye todo”, de Ovidio (La metamorfosis), le imprime un carácter determinante y pesimista al film. ¿Tiene que ver con una visión propia y categórica sobre el mundo?
Es un poco sádico poner ese cartel al final. Determina de manera clara que un final nunca puede ser feliz. Pensaba ponerle ese título a la película hasta que encontré Irreversible. Pero no siento que yo sea tan pesimista. Creo que un director de cine no puede ser realmente pesimista porque con esa actitud no estaría capacitado para dirigir una película. Un pesimista es, antes que nada, un depresivo, y alguien así quizá pueda escribir libros en su casa, pero no puede lanzarse con un grupo a concretar un proyecto. Hay que tener un mínimo de optimismo para hacer una película pesimista.

Como en Solo contra todos, aquí vuelve a destaparse la vieja discusión sobre aquello que se puede mostrar y aquello que no, y sale a la luz el eterno debate que Godard inició cuando veía en los travellings “una cuestión de moral”.
Para decir una cosa así hay que creer primero en la moral. El puede ser un gran director, pero es un moralista en el peor sentido de la palabra. Para creer en la moral hay que creer en el Bien y en el Mal, y yo creo que la vida es un tanto más compleja.

¿El póster de 2001 tiene que ver con un homenaje?
Entre los placeres de la vida, el cine es una de mis drogas predilectas: el póster es una manera de hacer un homenaje, no a esa película en particular, sino al cine en general. Tengo una obsesión con 2001, no con Stanley Kubrick, pero sí con esa película. Saló, de Pasolini, también me marcó muchísimo, así como El perro andaluz de Buñuel, o Eraserhead de David Lynch… Además, es el afiche que tengo sobre mi cama. Cuando empecé a decorar la casa para los personajes quería que fuera la casa ideal de una pareja, entonces empecé a vaciar todo lo que tenía y dejé el afiche de 2001. Más allá de que es mi película favorita, también corresponde al año de la filmación; además, la imagen del feto tiene una relación con la historia que está siendo contada.

Hay un cameo tuyo en la película, como uno de los residentes del Rectum, el club gay sado.
Sí, es un chiste. Ya habíamos filmado toda la secuencia y dos meses más tarde tuvimos que volver a filmar un plano para los efectos especiales. Hubo que construir el mismo decorado y le pedí a mi asistente que se encargara de la cámara porque yo me iba a masturbar. Sin embargo, como detrás de cámara se estaban riendo todos, no pude hacerlo, no la tuve suficientemente dura… (risas).
Entrevista Javier Diz


Terra


 Comentarios publicados
Los mensajes publicados por los usuarios no sufren revisión ortográfica o de redacción alguna. Ver reglamento de aprobación.
Mensajes publicados en esta nota:2
yo soy fanatico del cine,y quiero decir que es la ...(ariel)
IMPRESIONANTEEE!!!!!!!!!!! VIVI LA EXPERIENCIA MA...(SANTIAGO)